Horno de Lola y Jose en S. José del Álamo, GRAN CANARIA
Hola amigos de hornos
artesanos, a continuación relataremos la experiencia de la elaboración
de nuestro horno. Agradecer a los participantes de su página la
aportación de ideas, sin las cuales no podríamos haber realizado el
nuestro.
Después de visitar la
página de hornos artesanos y de darle muchas vueltas hemos decidido
construirlo nosotros y nuestra intención es transmitir a los futuros
visitantes unas ideas para solucionar las dudas que se nos plantearon en
su ejecución. Vamos manos a la obra:
Decidimos poner el horno en el exterior de
nuestra casa, detrás de una pared que estábamos construyendo por unas
reformas. Primero realizamos una base de piedras y posteriormente le
echamos una capa de cemento con una malla de hierro. Adaptamos el tamaño
del horno al hueco que teníamos y optamos por hacerlo de 120 cm de
diámetro y de 60 cm de alto.

Después de realizar la base,
en su interior, en lo que iba a ocupar realmente el suelo del horno
hicimos una estructura a forma de molde que tiene 20 cm de alto que
posteriormente rellenaríamos con arena y sal (10 cm cada uno). En sal
hemos utilizado 150 kilos de sal. Como vivimos en una isla preciosa, nos
hemos acercado a una salina y nos han regalado la sal a cambio de un
tenderete.
Posteriormente hemos rellenado
por fuera el molde con arena y sobre la sal hemos puesto los ladrillos
refractarios, que va a ser el suelo de nuestro horno. Hemos cogido las
juntas solamente. Como teníamos la pared delante hemos empezado por
realizar la puerta y lo primero que pusimos fue el marco de la puerta y
rematamos contra ella los ladrillos refractarios del suelo del horno. Para
el suelo hemos utilizado 100 ladrillos refractarios.
A continuación hemos empezado por los laterales de la
puerta del horno y posteriormente realizamos el techo. Para fijar el techo
de la puerta hemos utilizado dos varillas de hierro que hemos escondido en
los ladrillos refractarios mediante un corte, no quedando visibles y
siendo posteriormente tapados con mortero refractario. El hueco libre de
la puerta tiene 42 cm x 42 cm.
Al día siguiente hemos
continuado con el resto del horno, para lo cual hemos realizado un molde
de madera, copiado de los compañeros de hornos artesanos. Hemos empezado
a colocar los ladrillos refractarios de las tres primeras filas que son
rectas. En este día hicimos la mitad del horno, y al día siguiente la
otra mitad.
Lo más laborioso fue la
cúpula, ya que hay que ir partiendo los ladrillos refractarios a la
mitad, y posteriormente partir nuevamente por la mitad hasta que
prácticamente pusimos el último trocito casi encajado. En este procedo
hemos gastado 242 ladrillos refractarios.
Inmediatamente hemos cubierto
con una capa de mortero refractario, una tela gallinero con otra capa de
mortero y lo hemos cubierto con una manta de fibra de vidrio y hemos dado
una tercera capa.
El tubo lo pusimos en la parte posterior, frente a la
entrada del horno a las ¾ partes de altura, como nos habían recomendado.
Además hemos dejado otro tubo de hierro de 1 metro de largo y de
diámetro de 3cm que llega hasta la parte superior de la cúpula, por
donde insertaremos la sonda del termómetro que hemos puesto al lado de la
puerta del horno.
Posteriormente hemos levantado unas paredes laterales alrededor del
horno ya realizado y hemos ido rellenando con tierra de sal, que son los
restos no servibles de sal y arena que quedan en la salina después de
extraer la sal. El dueño de la salina fue panadero muchos años y me
recomendó que mezclase parte de la tierra de sal con paja y cemento y que
le diese otra capa al horno, lo que hicimos siguiendo las recomendaciones
de este experto. Hemos puesto un techo, así nuestro horno no perderá
calor y nos aguantará mucho más tiempo caliente.
Estas son las fotos de cómo ha quedado
nuestro horno terminado y algunas de los exquisitos guisos que hemos
realizado en el mismo. Agradecer a mi hermano y a los participantes de
hornos artesanos su estimada colaboración, sin los cuales no podríamos
haber realizado el nuestro.



|